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Máquinas, música, química: poemas de Márcio-André
Letras en Línea.
Traducido por Fernando Perez
Uno se lanza a traducir un poco como quien se tira a una
piscina, sin medir ni la profundidad ni la temperatura
del agua (como cantaba Chet Baker, I guess I’m just a
fool who never looks before he jumps)… adentrarse
diccionario en mano por el intrincado laberinto de esta
selección de su libro Intradoxos hecha por el propio
autor ha resultado una tarea ardua, un ensayo trabajoso.
Ensayo también en el sentido que le daba Montaigne a la
palabra, de ensayarse contra una superficie, “Probar la
calidad de los minerales.” La poesía de Márcio-André
tiene, de hecho, mucho en común con los minerales que
con frecuencia menciona, su dureza y reticencia, también
por momentos su brillo, o su opacidad. Podría definirse,
de hecho, en mi opinión, por la convergencia de los
elementos con los que titulo esta selección: una pasión
constructiva, mecánica, metálica; la sublimación de esa
pasión en ritmos y cadencias, en contrastes y encuentros
sonoros; y el retorno de esos engranajes sutiles a un
nivel de materialidad descompuesta en sus más básicas
partículas (tal vez más física que química, de hecho, o
menos química que alquímica). El mito se codea en estas
máquinas verbales con la ciencia y con la historia,
superpuestos como los componentes de un ideograma chino,
los planos paralenos del cielo o el día, tian (天), que
cita en un poema, o bien el monograma que identifica a
la editora de su libro, xin (新), lo nuevo, y que Pound
glosaba como “hacha, árbol, pila de madera”. Los poemas
de Intradoxos se explican (o complican) por sí solos, y
al leerlos queda la impresión de que son parte de un
jeroglífico mayor, fragmentos de una religión perdida o
de un tratado de un arte olvidado. Mis traducciones, en
gran medida casi sólo transliteraciones, intentan darle
espacio a esa resonancia, prolongar sus reticencias y
amplificar sus engranajes. Intradoxos es el tercer libro
de Márcio-André (Rio de Janeiro, 1978), quien es
director de la revista y editorial confraria do vento -
Fernando Perez [
ler no site original ]
Los dientes
de los dientes el marfil o el metal
el esmalte las encías
y todo para revestir al hombre
de los dientes la luna y la rueda
de los dientes los mares las sirenas los baalim
de los dientes el engranaje
de los dientes la luz
en el principio eran los dientes
que separaban adentro de afuera
Los ornamentos
y el hombre fue arrancado de la cáscara de la noche
y se le agregaron dientes y ojos
y fue trenzado día y dotado de oído
y oyó:
el trigo rozando el éter de Galileo
los pies descalzos
la hierba húmeda de menta—
y oyó:
la piel inviolable
de su cuerpo inviolable
[germinar lagartas en los remedos de vértebra]
flanco y dorso
de las carcasas de pachidermo
un hipopótamo soñando entre los girasoles
La luna
y la luna fue transpuesta hasta la borda
y fijada con tablas y clavos
y lacrada con almizcle en la parte sudeste del cielo
giraba
según los
cálculos
y siempre volvía a su lugar
Música acuática no. 12
la cuidad es un parásito que se alimenta de nosotros
la boca acebo
la
el mar una placa negra de
[hablar del mar es una imposición del mar]
plomo
de un barniz opaco
doce solos acuáticos de violínfónico
anamorfo- máchinas
el arco de parábola
no cuenta un puente
el pétalo pleniluz
in dromos//
tener el ojo solar de un dios y mirar sobre el hombro de
los hombres
rociar
el ajedrez herbáceo
rejuntar huesos
[la
onda excavando su espuma de las nubes
más rasantes]
tocar ausencia:
el nombre consumando seres
exudar hermafrodita la Terra
con sus falos de alfarería
avión de mi ojo tan pecheño como ave
Música cuántica
sueños-faroles
cristalinos como dos leones de porcelana
azul [
de miosotis
la plantación de arroz
y en el horizonte la romería eléctrica de los gigantes
de alta tensión
sus cuerpos extraterrestres de alambre
entre
cordamen de galáxias —
las cosas inanimadas tienen más chances de despertar
en el
silencio de las tempestades
tierratiempo
tierratiempo
el ojo es el envoltorio del ver
en la
estrella atrofiada
el negro — impronunciable ausencia
llamada
agujero
[
masalládelatierra — en el vientre de la fotósfera
]
en 1919 dirigibles de piedra y hollín vinieron a
fotografiar Sobral
Einstein y Dumont se encontraron por última vez
Gesta
la mosca extrae de la mierda los nutrientes necesarios
para ser mosca
esta
mandrágora de cristal líquido
y su
multiojo de plomo
la
película de un ala azúcar-metálico
complejo de mierda revestido de betún
cuando la realidad despega de las paredes
acorazada la vida vide cor meum
in musca
en el arco de su vuelo
es el sueño el que nos sueña
[en el
corazón de la mosca]
Gesta
I
El caballero negro con sus pulmones negros
y delante el silencio en el confín del
bosque
este
señor de nychterinas romerías
su
iris
lechoso de luna
donde las concubinas cantaban
entre el grano y el grano
sobre un
dragón lila con flancos de plata
la rodilla fibrosa en el carozo de la piedra
II
palabras salitres para generar palabras
lunario perpetuo
<body bgcolor=”#000000" text=”#FFFFFF” vlink=”#FFFFFF”>
<p><marquee scrollamount=”14">matéria:</marquee></p>
<p><marquee scrollamount=”2">verso</marquee></p>
<p><marquee scrollamount=”28">versando</marquee></p>
<p><marquee scrollamount=”200">antimatéria</marquee></p>
Cosmogonía de las palabras
arterias
en el
pétalo d e una
azalea
de cloro
que
turquesa
no-efecto-óptico
la betarraga revienta de betarraga
el geranio astilla
de pintarrojo
haz
OX
[´okisss]
CRAFTWORK
fecundante la sacrovaca
010
el ídolo Zebu de
bronze los cuernos
contracurvos
su ojo lacustre
concha
concavar grandezas
de plomo
en la entrada del templo
leopardos acuosos
saludan a lamidas de esmalte
rey el Rey Don Sebastián
buey centrípeto
o = negro
para
permitir estrellas = x
al cáucaso tapete de Aldebarán
untado a sacrificios
estiletes
esféreo gráficos
oxiuro perforante
perforadores de
vagina
uro
a-
NOX
NOX
el lapso del acero
es el carbono del acero
y
de la O se hicieron todas as
letras violáceas
de la X nacieron las de
piedra
y entonces las palabras:
exoarmaduras crustáceas
pulidas a gotas
fruta del metal más claro
chillando como tallos secos
de maíz
[falos duros para chuchas lustradas —
hojas estriadas de humita en
el tacho]
testículos de búfalos
hinchados de
sememas
harpsichord
a thrino ingenios
in fectum
el caso del verbo declina el acaso
:fallidas
dimensiones provisorias
medusas de laca y
ÓniX
distiende a molinero
apartarse de la
muela
que
es polvo
es solo
la [ventana] máchina
de ver
intercesión oblicua
a Lao Tsé [montado]
de guardar porciones de nosotros
los lugares extranjeros de sí mismos
en la tonsura el
alegre
el hombre en torno
de la propia
boca
cincel para cavar mnemonias
pero] el patrón de las calles repite
sentencias de vía láctea

código nucleico que nos escribe
Nota - Esta pequeña cosmogonía de las palabras
parte de la suposición de que OX es la más
singular y perfecta de todas las palabras. Observándola
por algunos instantes, es posible notar el eximio primor
de su composición gráfica y sonora. Sus dos únicas
letras, simétricamente especulares, tanto vertical como
horizontalmente, tornándose cada una un palíndromo de sí
misma, son una síntesis fundamental de las tensiones
opuestas que rigen la dinámica de las cosas.
OX es la palabra de todas las palabras
OX es la unidad que se encuentra en toda
oposición
“O” es el vacío, la nada. Es Ourobóros, la cobra
mordiendo su propia cola, el ciclo que nunca comienza y
nunca termina de tanto nunca abrirse. Es la ausencia
total y absoluta, luego, la posibilidad máxima de
germinación.
“X” representa, al mesmo tempo, muchos sonidos y ninguno.
Es la cruz, la encrucijada, la incógnita, lo híbrido, la
oposición, la multiplicación, lo variable independiente,
el 10 (1+0). La presencia en oposición a la “O” ausencia.
Además del ox inglés, buey (y aquí sería
necesario un libro aparte para describir las
innumerables apariciones del buey como imagen
fundamental y poderosa en diversas culturas), el prefijo
“ox-”, del griego oksús, indica, en diversas
lenguas occidentales, la presencia química del oxígeno,
sustancia vital que posibilita la respiración
fundamental — chi (ou ki, em japonês).
Coincidentemente, su número atómico es el 8, la curva de
moebius, el infinito. En la lengua Yoruba ox- es
una reducción de “orixá”, palabra que designa a los
dioses.
La máchina
I
arbola à ghisa della Francesca
tric tric tric —
escayola el voltímetro non ciso
O´keeffe [ ][ ]Hopper
lagosta in somne
Albornoz IMPROMPTU la babosa
CRONENBERG
delectante arpía
to somma d archeveque el gránulo
de Del Picchia
que resma sofoca plasma
non lo roca a roca arq
duodescedron
[´´][´´]
a
II
pretender el cielo al ras de Andrômeda
aracnomecanismos ref: 1/72
=> 0
pelo: alef: lam: mim:
— celeb eleuatus uacuus
[...][...]
el Multibocas saturado
sois ce que ce que je te
le vois
volte valse
[ ]
toutrakansko rondo
capo desvía a contrasalto bloque
capadócio flanco [ / i :|
[ ]
flema
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